

Este es un puente romano, pero de a fila india. Se llama Ponte Paradela. Un lugar con encanto. Al final veréis la misma foto pero hecha al volver por la tarde, con el cielo ya despejado. Y comprobaréis qué distinta es la luz.
Aquí la menda con una amiguita que quiso posar conmigo.
Pasamos por muchos campos de maiz.
Pasamos por una aldea superbien restaurada. En la cima de la colina en la que está situada hubo un asentamiento que se identifica con la vivienda de la Reina Lupa: el Castro Lupario. La leyenda decía que tenía columnas de oro. Esto nos contó una chica de la aldea muy encantadora. La gente que se lo creyó rebuscó en las ruinas para encontrar dichas columnas. ¿Resultado? Se desmoronó todo. Aquí se ven algunos restos de piedras que pertenecieron al Castro Lupario.
Esta es una visual de la cima del Castro Lupario. Nos pareció muy bonita la combinación de colores de los distintos brezos, toxo,...
o se ve.
Como Garbancito ibamos dejando nuestros "hititos" en cada cruce de caminos con nuestro sello diseñado por Mayte: ¡¡la bellota!!! ¿de la Edad de Hielo?

Aquí podéis ver un "locus amenis" (¿se dice así Mayte?) del río Tinto.
Es una presa artificial para conducir agua hacia un molino del Pazo do Faramello. El agua al caer forma una fervenza muy bonita.

El suelo estaba alfombrado para nosotras en un bosque de acacias con algunos castaños con sus herizos caídos en el suelo antes de tiempo debido al temporal.
Estas imágenes nos gustaron especialmente por los claroscuros de la luz.

Y la foto del punto final: el Ponte Paradela con la luz de la tarde.



